lunes, 20 de febrero de 2012

Perdemos nuestras riquezas marinas sin saber la razón


El 4 de febrero pasado denunciamos la presunta contaminación de la ría del río Gallegos ante Prefectura Naval Argentina.
La misma se suscitó al encontrar gran cantad de crustáceos diseminados en varios kilómetro de la costa y concentrados mayormente en uno de los drenajes cloacales ubicado en la Avenida Almirante Brown y Juan M. de Rosas en las cercanías de los frigoríficos.
Paralelamente con la denuncia, se tomaron muestras y fotografías a fin de poder compartirlas con profesionales especializados en estas especies.
Biólogos de la Universidad Nacional del Sur nos confirmaron que la especie de denomina “Munida Gregaria”, aunque también se la denomina “Langostilla”, “Piojo de mar” o “Cucarachas de Mar”.
Características de la Munida Gregaria
La Munida Gregaria, explica el Dr. Pedro Barón[1], es una especie que tiene un ciclo de vida muy corto, tiene un periodo reproductivo en invierno-primavera y dentro de ese periodo el animal se aparea constantemente y pone varios pulsos de huevos. Prácticamente la mitad del año está en tarea reproductiva, con picos en agosto y septiembre. Es muy común cuando se bucea encontrar el fondo del lecho marino tapizado de Munida, porque son animales que aprovechan mucho los detritos del fondo, y ese material que ellos consumen lo transforman en proteína animal que después pasa a niveles alimenticios superiores porque muchísimas especies de peces y otros invertebrados se alimentan de esta en particular”, relató respecto de las características del “Piojo de Mar”, tal como lo denominan los pescadores.
Las langostillas, escribe el Dr. Federico Tapella[2], como otros crustáceos decápodos (cangrejos, langostas, langostinos y camarones), se caracterizan por presentar 5 pares de apéndices toráxicos que dan origen al nombre del grupo. El aspecto general de los galateidos, familia a la que pertenecen las langostillas, es intermedio entre una langosta y un cangrejo verdadero. Poseen una espina rostral bien desarrollada que se prolonga más allá de los ojos y un abdomen simétrico parcialmente plegado debajo del tórax provisto de un abanico caudal. Las pinzas son fuertes, agudas y de igual tamaño.
El quinto par de apéndices, utilizado para acicalar las branquias y para el cuidado de los huevos, está reducido y se aloja en las cámaras branquiales que están en la zona lateral y ventral del caparazón. Las especies de esta familia son de hábitos bentónicos (viven asociadas al fondo) a excepción de unas pocas especies, entre ellas M. gregaria, que en la fase juvenil suele realizar desplazamientos hacia a la superficie del agua impulsada por los movimientos de su abdomen.
Ambos morfotipos son muy abundantes y su distribución está restringida al hemisferio Sur, principalmente América del Sur y Nueva Zelanda. En América del Sur se distribuyen por el océano Pacífico desde la isla de Chiloé (47º S) hasta el cabo de Hornos (56º S), y hacia el norte por el océano Atlántico hasta las costas del Uruguay (27º S), incluyendo las islas Malvinas. Particularmente en el Canal Beagle, la abundancia de ambas especies en conjunto es de 8-27 individuos/ m2 y mayor en aguas someras (de menos de 40 m de profundidad).

En los crustáceos, el crecimiento es discontinuo y el animal aumenta de tamaño inmediatamente después de desprenderse del exoesqueleto (proceso conocido como muda). Una vez que el animal se desprendió del exoesqueleto, dispone de un periodo corto para aumentar de tamaño antes de que el nuevo exoesqueleto (en estado blando) se endurezca. Así, la tasa de crecimiento de los crustáceos depende de la frecuencia con la que el animal mude y el incremento en tamaño durante cada muda. Por tanto, los animales con mayor tasa de crecimiento serán los que muden más frecuentemente e incrementen más en tamaño en cada muda. Como en otros crustáceos de aguas frías, el crecimiento de las langostilla es muy lento. El primer estadio juvenil mide 2,5 mm LC y los juveniles mudan 8-10 veces hasta alcanzar la madurez sexual aproximadamente a los 18 meses de edad. Durante la etapa juvenil la frecuencia de muda es mayor y el porcentaje de incremento disminuye con la talla. Superada la madurez sexual, los animales mudan en forma anual y el incremento en tamaño en cada muda es menor. Los animales de mayor tamaño (machos de 26 mm LC y hembras de 23 mm LC) podrían llegar a 9 y 14 años de edad, respectivamente.








Aparición de grandes cantidades de mudas en las costas Patagónicas
Según el Dr. Pedro Barón, “la especie siempre ha estado presente en el Golfo San Jorge. No es una especie nueva, porque por ahí se ha dicho que hay una invasión de Munida y en realidad eso no es así, porque la especie siempre existió y estuvo en el lugar. Hay datos de la década del 1970 y también anteriores que muestran la aparición de estos cardúmenes densos. Es decir, es un fenómeno esporádico, pero que se repite a lo largo de los años”,
En tanto, recordó que “el año pasado se hablaba de cómo estas grandes densidades de este animal también causaban problemas en la pesquería de merluza y no sólo en la de langostino. En definitiva es un problema operativo, porque cuando un barco hace un lance de arrastre viene un montón de fauna acompañante y con la presencia de Munida en grandes cantidades hace que ese lance no salga limpio”. “Para la operatoria pesquera trae problemas porque se pierde mucho tiempo en horas/hombre en la separación de ese material. Pero biológicamente es un fenómeno natural que se ha venido dando desde hace cientos de años, probablemente”, agregó.
Afectación a otras especies comerciales
Claudio Catuogno[4], capitán del buque Aresit, definió a esta especie como la cucaracha del mar. "Es un bicho que está por todo el golfo, antes salía sólo en Chubut y no había tanto, pero ahora se propagó hacia Santa Cruz y para colmo daña el pescado", continua diciendo: “La presencia de la Munida no se puede ocultar, se largan los equipos y las redes salen repletas de esta plaga, que para colmo son bichos que salen vivos y se los devuelve vivos al agua”.

Para el Catuogno, uno de los motivos de la abundancia de langostino en aguas nacionales es sin lugar a dudas el corrimiento del marisco hacia esa zona como producto de la invasión del piojo en el golfo. “La verdad no hay que buscarla en otro lado, es así de simple; al verse invadido el langostino tuvo que migrar”, conjeturó, acotando que inclusive algunos barcos ya detectaron en aguas nacionales pegado a Santa Cruz una gran cantidad de crías de langostino, "más evidencia que eso es imposible”, sostuvo categórico.
El desplazamiento del langostino, hay que decirlo también podría cambiar el escenario pesquero ya que la gran mayoría de las empresas radicadas en Santa Cruz admiten por lo bajo que al no encontrarse el recurso en aguas jurisdiccionales están liberadas de pagar permisos de pesca. Para qué pagar permisos provinciales si el langostino ya no está en la provincia, les devolvemos los permisos de pesca”, disparó un empresario luego de que un diputado local, acaso desde la ignorancia comenzara a arengar por medios oficiales diciendo que presentará una ley para que las empresas que no colaboren con subsidios directamente se les quite los permisos de pesca.
El capitán del tangonero Borrasca, Roberto Denna[5] manifestó “al principio hubo buenos rendimientos, pero rápidamente fueron decayendo, con bastante presencia de Munida Gregaria en toda la plataforma del golfo. Hay en Chubut, pero en Santa Cruz hay bastante más”.
En tanto, admitió que la presencia excesiva de Munida complica la operación de los tangoneros, “porque hay que sacarlo y se rompe el langostino. Nosotros hemos intentado salvar la situación utilizando redes con el copo, con malleros de la bolsa un poco más grande. Para el langostino se utiliza mallero de 50 milímetros y nosotros hemos usado de 80, y eso nos ha ayudado a que el pescando venga más limpio y se escape más la Munida, también se pierde un poco de marisco, pero en general se mejora el rendimiento”, afirmó.
En tal sentido, informó que por lance “llegamos a tener hasta tres mil quinientos kilos de Munida, y eso hace que haya que separar el langostino, se lo manipula mucho, y por lo abrasivo que es la Munida rompe mucho el langostino. No hay certezas sobre a qué responde la presencia de esta especie, pero lo cierto es que los últimos años se ha incrementado, las áreas de distribución son mucho más grandes, es decir que se ha desparramado. Lo atribuimos a que la Munida es parte de la cadena trófica de la merluza, y al haber menos merluza en el Golfo San Jorge, cede una especie y avanza la otra”, concluyó.
Por su parte el subsecretario de Pesca de Santa Cruz, Juan Carlos Braccalenti, reconoció que la situación es complicada a raíz del corrimiento del recurso hacia aguas nacionales, aunque se mostró esperanzado y dijo que no tiene dudas que se trata de una situación momentánea. “Esto no es definitivo y puede cambiar, hay infinidades de factores que seguramente provocaron que la Munida hoy esté en grandes cantidades en el golfo pero así como vino se puede ir”, señaló.
Continuó “Esta aparición que sucedió en nuestra ría, no es una cuestión atípica o anormal”. El funcionario recordó que en el año 1972 y en el 1995 sucedió lo mismo. “Es más, el año pasado sobre las costas de Puerto Deseado también ocurrió”. E insistió en que “esto se debe a condiciones ambientales favorables para el crecimiento de este organismo que tiene una índice de reproducibilidad muy alto, por lo que se genera una sobre población de que se va a autorregular, aunque no sabemos cuando”.

Por su parte, fuentes del INIDEP señalaron que los datos respecto a lo que está pasando hoy en el golfo San Jorge son a través de los observadores ya que no se hizo la campaña de junio ni la de noviembre, razón por la cual no se puede llegar a saber con exactitud la situación actual de los prerreclutas, aunque se estima que posiblemente, el langostino migre antes de la zona de cría en el sur del golfo hacia fuera de la jurisdicción provincial para no competir con la Munida.
Instalada la Munida Gregaria en el golfo San Jorge, para Roberto Denna, capitán del buque Borrasca de la firma Solimeno, la única posibilidad de combatirlo es buscarle una utilidad industrial. “Nosotros en la empresa hicimos unas toneladas como producto de copetín, fue poco, pero quizás hay que buscar mercado o pensar en realizar harina o productos para alimento balanceado, pero algo hay que hacer porque si no la Munida se extenderá también hacia aguas nacionales”, comentó. Aunque hay que tener presente que solo el 8 % de su peso[6] es carne, por lo que el costo del producto final se encarece considerablemente sumado la difícil manipulación por su pequeño tamaño.
“Si bien estos crustáceos podían encontrarse en el Golfo San Jorge, actualmente parecen literalmente haber invadido las distintas zonas que se prospectaron en la búsqueda de langostino, a tal punto que donde había grandes concentraciones de Munida o "piojo" tanto la merluza como el langostino parece haber desaparecido.”
El Capitán Roberto Maturana[7] hace años que investiga sobre la pesca ilegal y la anuencia de los distintos gobiernos que permite la sobre explotacion y dice “la depredación de la merluza en el caladero y del impacto de las flotas extranjeras a recursos que no alcanza la naturaleza a renovar ya que son capturados como especies juveniles y arrojadas al mar. Hoy en el país se siguen arrojando al mar más de 100 toneladas de pescado diariamente”.
Agrega “La pesca en la Argentina traza una paralela con la minería. Los extranjeros se llevan recursos descontroladamente, pues el pescado no es vaca, no muge, no sangra, no se ve. Los trabajadores de la pesca ya están silenciados. Los armadores se millonarizan a la par de funcionarios y gobierno. Lo hacen desde una caja que no perjudica pues no es percibida, por lo tanto no hay daño. Los medios saben perfectamente que de esto no se habla.



Conclusiones

Si bien los biólogos no se animan a relacionar la desaparición de la merluza con la colonización de la Munida, un oficial de pesca que pidió anonimato sostuvo que "algo extraño está pasando con este bicho en el Golfo; en la prospección, precisamente en la zona 3 no había merluza ni langostino, pero estaba lleno de piojo y eso me hace pensar que su aparición esté relacionada con la falta de la merluza porque inclusive tampoco hay merluza como había antes y con los años que llevo arriba de los barcos me arriesgo a pensar que la invasión de piojo tenga que ver con la falta de merluza y de langostino, porque a decir verdad langostino como en otros años tampoco se está hallando", recalcó para finalizar.
Es indudable que una afectación al ecosistema de alguna manera se manifiesta, si la aparición de estas grandes cantidades de mudas de Munidas Gregarias es el indicio de este cambio la situación es realmente grave.
También los biólogos afirman que esta especie posee ciclos de “explosión” y podemos estar en presencia de uno de ellos, pero para confirmarlo hay que esperar un tiempo.
En la provincia de Santa Cruz los recursos naturales explotados más importantes son sin duda el turismo y la pesca. Dentro de algunos años cuando se haya agotado el petróleo, el gas, el carbón, el oro, la plata, etc, solo el turismo y la pesca, explotados de manera sustentables, estarán aun presentes.
Sabemos que las provincias patagónicas no cuentan con los mejores controles sobre la pesca en sus mares. Nuestro país pierde cerca de U$S 4.000 millones en pesca ilegal y los organismos de control (ARA, PNA, INIDEP, etc.) no cuentan con suficientes recursos humanos, técnicos o económicos para poder hacer frente a una piratería que mueve millones de dólares anualmente.
No sabemos cual es el motivo o tal vez la suma de muchos lo sea, pero hoy vemos que dos de las especies comerciales mas importantes del mar Argentino, como lo son la merluza y el langostino, están sufriendo modificaciones que preocupan a los pescadores y al propio INIDEP. Esperemos que solo sea un ciclo natural, aunque la preocupación no deja de ser real.


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Ing Eduardo D’Elía


[1] A la revistapuerto.com.ar (13/04/11) Investigador del Centro Nacional Patagónico de Puerto Madryn,. Profesor en la carrera de Ingeniería Pesquera de la Universidad Tecnológica Nacional.
[2] Investigador Centro Austral de Investigaciones Científicas, Ushuaia- CONICET
[3] Scandinavian Fishing Year Book
[4] Fuente Marina Pacheco, Mar&Pesca y Diario Crónica – Comodoro Rivadavia
[5] Videocable Vía Patagónica de Puerto Deseado- Mayo-2011
[6] Lovrich et al., 1998
[7] Oficial de Marina Mercante-Investigador – M Del Plata – Periódico Tribuna

2 comentarios:

Esteban Albornoz dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Esteban Albornoz dijo...

¿jjajaja Océano Pacífico en el Mar Argentino?